Franco Colapinto, el regreso del coraje: largará 15° en Austin y vuelve a soñar con los puntos
Franco Colapinto vuelve a rugir en el asfalto de Texas. Después de una Sprint que lo dejó con sabor amargo, el argentino se levantó con la misma garra de siempre y logró meterse en la Q2 del Gran Premio de Estados Unidos. Mañana largará 15°, desde el corazón del pelotón, con una oportunidad real de volver a sumar puntos, como lo hizo el año pasado en este mismo circuito.
La tarde texana no fue sencilla. En la Q1, cuando el caos parecía inevitable tras el fuerte accidente de Isack Hadjar, Franco mantuvo la cabeza fría y clavó una vuelta limpia, precisa, casi quirúrgica. Fue una sesión marcada por las banderas rojas y la tensión. Y cuando a Albon le borraron su tiempo por límites de pista, el argentino aprovechó la rendija: se metió entre los 15 mejores y aseguró su pasaje a la Q2.
Ya en la siguiente tanda, con neumáticos blandos nuevos, sacó lo mejor de su Alpine A525. El auto sigue lejos de la zona ideal —demasiado nervioso atrás, impredecible en tracción—, pero Colapinto exprimió cada curva. No alcanzó para la Q3, aunque sí para quedar justo detrás de Pierre Gasly, su compañero de equipo, a solo unas centésimas.

“Para Pierre es un auto mucho más fácil de manejar”, reconoció después.
Una frase corta, pero con peso.
Entre líneas, dejó claro que el Alpine no se comporta igual para ambos. Aun así, volvió a sacar petróleo de un coche que todavía debe más de lo que entrega.
Largar 15° en Austin no es una condena, es una invitación al ataque. Desde ahí, todo puede pasar. Franco lo sabe: el año pasado partió más atrás… y terminó festejando sus primeros puntos en la categoría.
Esta vez, la historia puede repetirse
El circuito de las Américas suele regalar carreras imprevisibles, y Colapinto, con su instinto de cazador, sabe aprovechar el caos mejor que nadie. Si el Alpine aguanta el ritmo y el equipo acierta con la estrategia, el argentino puede volver a escribir su nombre entre los diez mejores.
El domingo, a las cuatro de la tarde hora argentina, serán 56 vueltas al Infierno Texano. Trescientos ocho kilómetros de pura adrenalina.
Franco tiene el coraje.
Ahora falta que el auto lo acompañe.
