Fórmula 1 en llamas: McLaren descalificados en Las Vegas y Verstappen revive la batalla por el título

23 de noviembre de 2025
Internacional
La FIA defiende la pureza del reglamento, pero cada decisión deja la sensación de que el Mundial se juega tanto en los circuitos como en las oficinas. Y ahí está la paradoja: el deporte más veloz del planeta se define en la lentitud de una deliberación técnica.

El Gran Premio de Las Vegas terminó en escándalo: la FIA excluyó a Lando Norris y Oscar Piastri por irregularidades técnicas en el fondo plano de sus monoplazas. Max Verstappen, ganador en pista, recortó 25 puntos y se metió de lleno en una definición electrizante que tendrá lugar en Qatar y Abu Dhabi, con tres pilotos con chances de coronarse.

Golpe de escena en la madrugada de Las Vegas: la FIA descalificó a los McLaren de Norris y Piastri tras detectar un espesor inferior al reglamentario en el fondo plano de sus coches. La sanción, fría y técnica, llegó horas después de la carrera y sacudió el campeonato como un terremoto.

Consecuencia inmediata: los dos jóvenes talentos perdieron los puntos obtenidos y Verstappen, que ya había ganado en pista, consolidó su triunfo con un premio extra: 25 unidades que lo devuelven al centro de la pelea. La justicia deportiva se mezcló con la burocracia técnica, y el Mundial cambió de manos en un despacho.

El campeonato se enciende: Norris lidera con 390 puntos, pero apenas 24 lo separan de Piastri y Verstappen, empatados en 366. Tres nombres, tres estilos, tres narrativas distintas que convergen en un final de temporada que promete ser histórico. La Fórmula 1, tantas veces criticada por su previsibilidad, ofrece ahora un desenlace abierto y vibrante.

Reacomodamiento en el podio: Mercedes aprovechó el vacío y Russell junto a Antonelli heredaron posiciones de privilegio. Franco Colapinto, desde atrás, también escaló. La sanción no solo alteró la lucha por el título, sino que reconfiguró la tabla y dio aire a quienes parecían condenados a la irrelevancia.

La polémica técnica: el exceso de desgaste del fondo plano implica que los coches rodaron más bajos de lo permitido, generando ventaja aerodinámica. No es un detalle menor: la FIA defiende la igualdad técnica, pero la frontera entre innovación y trampa es cada vez más difusa. Hamilton ya había sido sancionado por lo mismo en China, lo que abre un debate sobre la consistencia de los controles y la presión que ejercen los equipos por exprimir hasta el último milímetro.

La carrera en pista: Verstappen superó a Norris en la primera curva y nunca soltó el control. Fue un triunfo impecable, pero empañado por la sombra de la sanción. El neerlandés no necesitó favores, pero los recibió. Y esa paradoja alimenta la narrativa: ¿ganó Verstappen en la pista o en los despachos?

Lo que viene: Qatar y Abu Dhabi decidirán el campeón. En juego quedan 58 puntos, y solo Norris depende de sí mismo. Pero Verstappen y Piastri acechan con hambre de gloria. La definición será un pulso entre talento, estrategia y resistencia psicológica.

Al final del día…

La Fórmula 1 vive de la tensión entre la genialidad de los pilotos y la rigidez de los reglamentos. Las Vegas mostró la cara más cruda de ese equilibrio: una sanción técnica que redefine el campeonato y expone la fragilidad de los sueños. Norris y Piastri, símbolos de una nueva generación, vieron cómo la burocracia les arrebataba lo que habían ganado en la pista. Verstappen, el campeón implacable, encontró un respiro inesperado que lo devuelve al centro de la escena.

La FIA defiende la pureza del reglamento, pero cada decisión deja la sensación de que el Mundial se juega tanto en los circuitos como en los escritorios. Y ahí está la paradoja: el deporte más veloz del planeta se define en la lentitud de una deliberación técnica.

Lo que resta es un desenlace abierto, vibrante y cargado de tensión. Qatar y Abu Dhabi no solo coronarán a un campeón: pondrán a prueba la credibilidad de la Fórmula 1. Porque más allá de los puntos y las sanciones, lo que está en juego es la esencia misma del deporte.

Verstappen, el depredador: El neerlandés llega con la moral alta tras ganar en Las Vegas y recuperar terreno. Su experiencia en definiciones lo convierte en el rival más peligroso. Si Qatar le sonríe, Abu Dhabi puede transformarse en un duelo directo contra Norris.